SECCIONES
< Nº 13 - Santa Fe >
Curación Ancestral
Esta planta aún crece libremente en la provincia de Santa Fe, pese al profundo cambio del ecosistema producido por el hombre a lo largo del siglo XX. La hierba regala sus dones terapéuticos a los pobladores que heredaron los conocimientos medicinales de sus antepasados.

En la provincia de Santa Fe, particularmente en el norte, el ecosistema originario dejó de ser lo que era hace ya muchos años, debido a la acción del hombre sobre la naturaleza. La zona ha sufrido profundas modificaciones a causa de la explotación forestal, la agricultura y la ganadería, cuenta la bióloga Mariana Costaguta, quien afirma que aun así, la mayoría de las plantas curativas que conocían los antiguos habitantes sigue creciendo de forma silvestre.

Los pobladores actuales emplean estas plantas de acuerdo con la sabiduría transmitida de generación en generación.

Entre las muchas especies vegetales nativas que los santafesinos del campo usan para sanar sus males se encuentra el Equisetum giganteum, conocido popularmente como cola de caballo, por la similitud de sus tallos con la cola de los equinos. Su denominación de “gigante” se debe a que es la de mayor tamaño entre las de su género.

Los pobladores que la utilizan, en su mayoría dedicados al cultivo del algodón, saben que la planta sirve para “limpiar los riñones” y tratar el “ardor al orinar”. Es un helecho ramificado de entre 80 centímetros y dos metros de altura, erecto, perenne y de color verde, con hojas en forma de vainas.

Otra característica de esta hierba es su textura áspera, debida a la presencia de silicio en su composición. Esta particularidad hizo que, en tiempos del Virreynato, los plateros usaran la planta para pulir los metales, por lo que también se la conoce como yerba del platero, explica Costaguta. Asimismo, se puede implantar en zonas muy húmedas, y puede ser utilizada para sostener bancos de arena.

La cola de caballo se prepara en forma de cocimiento y se recomienda usarla como infusión, no sólo para sanar afecciones renales, de la vejiga o como diurético, sino también para detener hemorragias nasales, acelerar la calcificación de fracturas, eliminar el ácido úrico y tratar la anemia. Se aconseja utilizar la hierba desecada, cortarla en pequeños trozos, hervirla en agua y beber una taza de esa preparación dos veces al día.
No debe excederse su uso, ya que por el contenido de silicio puede causar diversos trastornos digestivos con hemorragias, motivo por el cual también se la llama lija vegetal. Es importante destacar que Equisetum giganteum es una de las hierbas curativas que figuran en la Farmacopea Nacional Argentina.

Se la conoce como cola de caballo porque sus tallos se parecen a la cola de los equinos.

Mercedes Salvat
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