SECCIONES
< Nº 14 - Neuquén >
Curación Ancestral
El Quinchamalí



Las laderas de los volcanes andinos, duras y secas, se cubren de colores amarillos y anaranjados entre diciembre y marzo. Son las flores de una de las hierbas más características de Neuquén, cuyas propiedades aliviaron múltiples dolencias de los habitantes originarios y hoy curan a los herederos de aquella sabiduría.
Quinchamalí, la llamaron los mapuches, los hombres de la tierra.

Quinchamalí, es el sonoro nombre aborigen de una hierba medicinal conocida hoy entre los científicos como Quinchamalium chilense, y que otras formas populares nombran como quincha o raisera. Junto con el limpia-plata o cola de caballo, es la planta más característica en la curación ancestral de los habitantes la región neuquina, asegura la bióloga Adriana Kutschker, de la Universidad Nacional de la Patagonia.

Es una hierba fuerte que crece en la provincia del Neuquén y en casi todo el territorio chileno, en los terrenos más áridos de la Cordillera de los Andes hasta los 3 mil metros sobre el nivel del mar, especialmente en las zonas volcánicas. Alcanza una altura de entre 15 y 25 centímetros y sus flores amarillas con toques anaranjados le dan vida a la tierra seca durante el período estival.

Los mapuches la usaron desde los tiempos más remotos de su existencia, desde que descubrieron sus propiedades diuréticas y depurativas, sus beneficios para la curación de hematomas producidos por golpes, para aliviar malestares hepáticos así como también para la mejoría de heridas, llagas y distintas erupciones cutáneas, hidropesía, hinchazones y dolores por quebraduras.

El estudioso chileno Fabián Hidalgo la nombra como ¿la hierba medicinal de los Andes¿ y dice que es considerada hemiparásita ya que necesita de otro vegetal para poder desarrollarse. De acuerdo con sus observaciones, todas las partes de la planta son utilizadas de distintas maneras. Una de ellas consiste en remojar 100 gramos de quinchamalí en un litro de agua, que luego se calienta hasta el hervor.

Para problemas hepáticos, se aconseja beber el preparado en ayunas durante un mes. La infusión, en tanto, se hace con una cucharadita de hierba molida por cada taza de agua hervida.

Dos tazas al día durante dos o tres semanas serán suficientes para aliviar dolores derivados de golpes, y también otorgarán beneficios depurativos y reguladores de la menstruación. Para hacer compresas, se empapa un paño en el líquido de la preparación y se aplica sobre la piel con el fin de apurar la cicatrización de heridas.

Los mapuches descubrieron sus propiedades diuréticas y depurativas
Mercedes Salvat
Imprimir Recomendar